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I) Armonización: De cuerpo, mente y espíritu Buscad la paz en cuerpo, mente y espíritu, y estaréis así en paz con vuestros semejantes y con Dios. Buscadla constantemente, en cada momento de la jornada diaria, sin permitir que nada turbe vuestro empeño, y si así sucediera, empezad de nuevo con perseverancia, para que ella eche raíces, y llegue a ser parte de vuestra naturaleza. Mirad como retoza, como duerme un niño, y aprended la lección de la Armonía. Liberad vuestro cuerpo de tensiones, el estado del cuerpo induce al de la mente, y el estado de la mente induce al del cuerpo. Relajáis, respirad en tranquila serenidad, y mantened tal estado en todo momento, y aún más cuando las circunstancias puedan desequilibrar vuestra armonía. La fuerza del aliento dará paz a vuestro cuerpo, si es profundo y lento, y sigue el ritmo de vuestro corazón, y la voluntad dará la paz a vuestra mente, polarizando vuestros pensamientos, de tal manera que ellos sigan el ritmo que oscila hacia el lado bueno de las cosas. Sed como niños. Ellos no envenenan su mente con las pasiones que destruyen la armonía, polarizad cuando ellas se agiten, utilizando la Fuerza de la polarización manifiesta en el universo, y dominaréis las emociones con la mente. Hacedlo siempre y en todo momento de la jornada, en un constante mejoramiento de vosotros mismos, en pensamiento, palabra y obra. Seguid el ritmo y la Polarización del Universo, en los seres y las cosas que os rodean, hasta que llegue la Armonía y la Paz sea con vosotros. II) Conocimiento de si mismo: Al comenzar un nuevo día Tomad lo mejor de lo que allí palpita, lo mejor de vosotros mismos, y volved para empezar con ello el nuevo día. Entonces serán tres veces bueno porque el hoy los frutos que trae cada día, pues llevarán la savia pura de vuestra mejor esencia. Así, buscad en cada día la esencia buena, que atesora vuestro espíritu, allí en lo más profundo de vosotros mismos, y sazonad con ella vuestros frutos, y vive este día como el mejor de tu vida. Concentra todas tus energías, en vivir intensamente estas pocas horas que tienes por delante, desde que la Aurora té despierta, hasta que el descanso reparador te llama. Olvida el ayer y deja el mañana para su momento, olvida tus errores pero recuerda la experiencia, y si has de recordar, recuerda solo cosas buenas que iluminen este día, porque es necio llevar a cuestas hoy, la carga del ayer. Vive plenamente este día, porque el hoy es el más hermoso don que tienes, porque la vida es un Eterno Presente, y haz de cada día tuyo oración a la Vida, al Amor, a la Alegría. Un Himno al TODO CREADOR. En la jornada Escucha en cada momento de la jornada diaria, la Voz del Ser interno Consciente, que te habla en cada latido de tu corazón, en cada mirada tuya, en cada sonido. Ella susurra en el aire que respiras, y habla a tus oídos en todo cuanto te rodea, escuchadla en medio del tumulto y la agitación de la vida diaria; nunca te olvides de ella. Ella es fuente de Sabiduría y de Fuerza, y solo te pide que escuches un instante cada día, ten los oídos siempre atentos a la Voz de la Sabiduría Interna, y abierto el corazón a la reflexión profunda. El hombre vive en pensamiento, palabra y obra, dale entonces un porqué a cada uno de tus pensamientos, a cada una de tus palabras, a cada una de tus obras. Que ellos sean fruto de tu Voluntad, y lleven la savia de tu Conciencia. Tú no eres la piedra inerte que yace en el camino, ni las hojas secas que arrastra el viento, tú eres libre, pues tu Voluntad te guía. La Vida es una constante oportunidad de ser mejores, en las pequeñas cosas, en el trato con vuestros semejantes, en vuestros pensamientos, en vuestras palabras, en vuestras obras, en la lucha por la vida. En cada momento de la jornada diaria, Caminante, sé Consciente de tus pasos.
Revivid en vuestra mente lo vivido en el día que termina, lo bueno y lo malo de lo que habéis hecho, vuestros pensamientos, vuestras palabras, vuestras obras. Al valorar vuestros actos, pensamientos y palabras, no lo hagáis en el fiel de la balanza humana. Id al juez que en vosotros mora, aquél que es, conoce y lo sabe todo de vosotros y él os dará la sentencia justa y sabia, con la voz de la Conciencia que habla al corazón, aquella que hablará por vosotros al final de la jornada. Y no os lamentéis del mal que podáis haber hecho, porque eso destruye, más aprended sí, y enmendad vuestros errores, así vuestra experiencia crecerá y los errores cometidos no volverán a serlo. No es error caer en falta, sino el volver a caer en ella, repetidas veces, porque entonces no podéis ya decir que ignorabais, y aún mayor error es no saber ya, decidir levantarse cuando se ha caído, porque eso es cobardía. Así, no lamentéis vuestros errores, y empezad de nuevo, porque la vida es un Eterno comienzo. Al final de un horizonte siempre hay otro nuevo, y donde termina un camino empieza otro. Y extraed lo mejor de lo bueno que habéis hecho, para guardarlo como un tesoro en vuestro corazón, acumulad allí tales tesoros, y seréis ricos, y nadie podrá quitaros tal riqueza, ni aún la muerte que destruye la materia, porque esa riqueza es del Espíritu, y está allí donde estéis vosotros. Y en verdad, es la única riqueza que podéis llevaros de este mundo. No atesoréis pues riquezas en vuestras arcas de oro, porque no habrá de mirar allí el padre a la hora de las Cuentas, sino en las arcas del Alma. Analizad la obra de cada día vuestro, y aprended de ella, y conoceréis así un poco de vuestra naturaleza, y llegaréis al conocimiento de vosotros mismos. Y así cada día vuestro, HOY será mejor que vuestro AYER, y menos que vuestro MAÑANA. Y si en verdad sois sinceros con vosotros mismos, cada día seréis mejores de lo que sois. Vuestra vida es como un lienzo en el que grabáis vuestras obras, trazáis líneas y creáis colores y matices con vuestros pensamientos, palabras y obras, y cada uno de ellos deja su huella en el Libro de la Vida. Y al final de la jornada, cuando termine vuestro paso por la tierra, os detendréis en el umbral del Mundo a contemplar vuestra obra, y veréis reflejada en ella todo cuanto hicisteis. Vuestros más recónditos pensamientos, vuestras más silenciosas palabras, vuestros más nimios actos, habrán dejado su huella en el libro de la Vida. Ved que habéis puesto, y habréis de poner en vuestro lienzo, porque de todo eso seréis vosotros mismos los jueces. Y no hay en verdad juez más severo, que el hombre cuando se juzga a sí mismo, ni peor infierno que aquel creado por su Conciencia. Porque el Padre nos ama por encima de todo, pero el hombre no conoce el Perdón Divino. III) Alquimia Espiritual: Meditación y realización En la transmutación de vuestro Espíritu, es la Meditación, la Alquimia que necesitáis. Al conjuro de su magia os transportaréis a maravillosos mundos, donde solo reina la VERDAD, lo Eterno e inmutable, lo Perfecto y Puro. Buscad la Soledad y el Silencio, serena vuestro cuerpo denso con la Fuerza del Aliento, respirando con el ritmo de vuestro corazón, lenta y profundamente, hasta que cesen las modificaciones de la mente, y entonces concentra vuestra atención. Centrad la Voluntad, trascended el cuerpo y la mente, hasta quedaros solos con vosotros mismos, hasta que todo sea solo CONCIENCIA PURA, hasta que permanezca solo el Ser Eterno. Liberáis. Liberáis como quien se despoja de pesadas vestiduras, y se siente libre y ligero como el viento. Libres para transportaos a niveles superiores de conciencia, hacia sutiles dimensiones donde solo o hermoso y puro puede existir, donde todo es verdadero, donde reinan la Paz y la Serenidad. Concentráos. Fijad la mente en algo elevado, en aquello que amáis y representa lo mejor para vosotros. Meditad en aquello. Profundizad en su significado, en su esencia. Identificáos plenamente con el objeto de vuestra meditación, hasta ser UNO con él, sin que nada os separe. Entonces lo comprenderéis, lo conoceréis realmente, porque sois con ello un solo ser. Meditad en vuestra esencia, que es la misma del Universo que os rodea, lo más pequeño y lo más grandioso son lo mismo en Esencia, pues fueron creados de la misma sustancia. La gota de agua es igual al mar en esencia, en vosotros yace la Divinidad misma. Como la gota en el mar, vuestra Esencia es Divina, y se expande buscando su real Dimensión. Id a la Fuente de Luz y Sabiduría que fluye incesantemente en el Templo del Espíritu, y bebed de ella. Id a los Maestros que os aman y esperan por vosotros, y aprended de ellos. Pedid y se os dará, pedid la Verdad, y escuchad entonces las palabras que los labios de la Sabiduría tienen para cada uno de vosotros. Son las palabras que necesitáis y podéis comprender, porque ellos saben de aquello que necesitáis y podéis recibir, porque os conocen bien, aún mejor de lo que os conocéis vosotros mismos. Escuchad y aprended, y entonces REALIZAD LO APRENDIDO, transmutando en Sabiduría el conocimiento, llevando a la acción la enseñanza recibida, para que ella no sea letra muerta, o palabras huecas que no dejan huella en el Libro de la Vida. Porque la Meditación sin la realización en lo meditado, es como un árbol sin frutos, como la higuera seca por cuyo tronco no corre la savia de la Vida. Aún el sueño más hermoso deja de ser sueño si no se hace realidad, y ning ún propósito es bueno si no va seguido de la acción. De nada os servirá meditar en la VERDAD, si continuáis mintiendo, sin vivir de acuerdo a lo que creéis. De nada os servirá meditar en el AMOR, si seguís odiando, y no dais un poco de vosotros mismos a los que os rodean. Y de nada os servirá meditar en la VOLUNTAD, si continuáis cayendo en las pequeñas cosas, y no hacéis nada por vencer vuestras debilidades, ni trabajáis por mejoraos a vosotros mismos. De nada sirve buscar a los Maestros si no seguís sus enseñanzas, y en verdad ellos no han de dar su sustancia a aquellos que no saben preservarla. Porque no se tiran perlas a los cerdos. Meditad para después realizar lo meditado. Esta es la Alquimia del Espíritu, entonces podréis buscar al Maestro que en vosotros mora, aquel que guía siempre vuestros pasos, aquel que os habla al corazón, y susurra a vuestros oídos, aquel que ve en la niña de vuestros ojos, y aliento en vuestro aliento. Buscaréis a aquel que sois Vosotros Mismos, el CRISTO INTERNO que sostiene vuestra esencia, Aquél, perfecto e Inmutable, como el PADRE CREADOR. Él busca estar en vosotros, abridle las puertas de vuestro corazón, para que su luz inunde los rincones más profundos de vuestra Alma, y las sombras huyan para siempre. Y la Luz se haga cada vez mayor en vuestras Almas, tornándose vuestras Vestiduras Blancas, y seréis entonces vuestro propio Maestro, vuestro propio Guardián en el Camino de la Vida".
Comentarios de la enseñanza: Evolución Espiritual
Cuando se está concentrado, la respiración por sí sola se hace lenta y profunda. El proceso es también reversible: la respiración rítmica y profunda relaja el cuerpo y apacigua la mente, cesando por sí mismas sus modificaciones, lo que conduce al estado de Concentración. Con la magia del aliento, puede el hombre mantener un estado de tranquila serenidad y control de sí mismo, si además armoniza su mente con la polarización positiva de sus pensamientos. Conocimiento de sí mismo Él ha de profundizar en sí mismo para comprender que su verdadera naturaleza es perfecta e inmutable, y que solamente lo bueno y positivo es verdadero en todo el bagaje de vida que lleva. Durante la jornada diaria, el hombre ha de recordar esto siempre, y escuchar la voz Interior del Yo Superior consciente, que le hable en todo cuanto lo rodea, y constantemente le recuerde su Verdadera Naturaleza y el significado de la Existencia, que ha de ser la constante manifestación de esta su esencia, en su pensamiento, palabra y obra. Y cuando el día ha terminado, ha de examinar el hombre su conciencia y buscar el porqué de sus obras, para conocerse a sí mismo; o más exactamente para conocer a esa personalidad transitoria, animada ahora por el Espíritu perfecto e inmutable. El ha de comprender que los aspectos negativos de su personalidad, son falsas manifestaciones ilusorias de la perfección espiritual, y que ha de ir destruyendo errores y defectos como ilusiones que son, buscando la cada vez más plena total manifestación del Espíritu en toda su pureza: Este análisis de sí mismo, no ha de hacerlo con criterios ajenos o convencionales, sino con la sabiduría de su propia Conciencia, pues ella es al fin y al cabo, la que da el relativo valor a las cosas de la vida, y es ella la que rendirá las cuentas al final de la jornada por la Tierra. La Conciencia del hombre es su propio Juez y su propio verdugo. Meditación La Meditación eleva al hombre a los planos más sutiles de la Conciencia, y lo acerca a los Maestros, que esperan siempre estos momentos en que él aproxima sus vibraciones a las de ellos, para instruirle y alimentar su espíritu con la Fuerza de la Divinidad de la que son portadores, para que él continúe así en su lucha por la vida con una nueva visión y un enfoque diferente de sus energías, hacia objetivos cada vez más espirituales, y por lo tanto menos ilusorios. La Meditación no sólo se realiza en el Silencio y la Soledad, sino también en medio del tumulto y la agitación de la vida diaria. Todo aquel que durante un instante del día dedica un pensamiento o una acción a un objetivo espiritual, está meditando, y cumpliendo la Voluntad Divina. Está viviendo verdaderamente. Y esos instantes se pueden prolongar cada vez más en la vida diaria, para hacer así de la Existencia una vida dedicada al Padre, un canto sempiterno al CREADOR. La Meditación no tendría sentido si no conduce a la práctica de lo meditado, y su Fuerza es sólo ilusoria si no se manifiesta en el pensamiento, palabra y obra del meditador. Así, los pasos a seguir en la Alquimia Espiritual han de ser: Meditación y realización. Meditación en el aspecto deseado, seguida de la realización del fruto de la Meditación. Solo así ha de dar su fruto la semilla sembrada en el espíritu por el CREADOR, hasta ser también manantial de vida infinita. La obra espiritual en el Plano Denso, no es más que la verdadera manifestación de la Fuerza del Espíritu, que se impone sobre el pesado yugo de la carne que lo mantiene prisionero, pero que le permite adquirir la experiencia necesaria en los diferentes planos de manifestación por los que ha de transportarse en su Camino al INFINITO. Es necesario que el DISCERNIMIENTO DEL ESPIRITU arroje alguna luz sobre el entendimiento del Hombre, para que ilumine entonces su Pensamiento, Palabra y Obra, y puedan estas sus Tres Manifestaciones, estar al servicio del Verdadero Sentido de la Existencia: LA EVOLUCION.
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