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I) Purificación: Ayuno Así como el hombre que se construye casa nueva, echa abajo la vieja y levanta sólidos cimientos para construir con materiales nuevos, limpia primero vuestro cuerpo de toda podredumbre acumulada, para después construíros un cuerpo nuevo, un templo digno para el Espíritu. Ayunad. Escoged un día de cada siete en el que sólo os nutriréis con el alimento del espíritu, y la fuerza vital de la naturaleza echará de vuestro cuerpo todo lo indeseable, si queréis limpiar hasta los últimos rincones de vuestro templo, ayuna siete días. Pero procura la asesoría de quien posee mayor experiencia. Y veréis salir de vuestro cuerpo toda la podredumbre y abominaciones y todas las enfermedades que os aquejan, y cuando así ayunéis, aun las vibraciones densas de la materia astral serán eliminadas, purificando también vuestros cuerpos más sutiles, y cuando el templo haya sido así purificado, construiréis un templo nuevo de materiales nobles, una morada digna para el Señor del Templo. Abstenciones Pero el hombre no ha de ser esclavo de la bestia que en sí mismo lleva, sino su amo y señor. Venced la gula que engrosa vuestro cuerpo, simplificando gradualmente vuestros alimentos, abstenerse del alcohol y del tabaco, porque dañan no sólo vuestro cuerpo denso, sino también vuestros cuerpos más sutiles, persistiendo el daño más allá de la muerte. Y no permitáis que la lujuria os esclavice y robe vuestra vitalidad, para que ella no se pierda, y no seáis como el árbol cuya savia no aprovecha el tronco, y se seca sin dar fruto. Buscad la unión con vuestro complemento tan sólo como expresión de un sentimiento puro, y no por un simple instinto que degrada el acto. El hombre pervierte su impulso creador aun más bajo que el instinto de la bestia, que sólo en época de celo se ayunta para procrear. Trasmuta la energía sexual hacia el intelecto, dedicando al arte y al estudio, vuestro ocio. Hacia el Sentimiento, sublimando vuestra sensualidad en la ternura y la bondad hacia todo cuanto os rodea. Hacia la Espiritualidad, canalizando en la meditación y concepciones elevadas, vuestras energías. Y dejad de lado las costumbres disolutas, que dañan vuestro cuerpo y vuestra mente, dispersando sin provecho vuestras energías, las que necesitáis para el trabajo espiritual. El único que os dará frutos al final de la jornada. II) Renovación: Alimentación Dadle carnes putrefactas y sustancias excitantes y agresivas, y tal será vuestra naturaleza, y aun vuestro aspecto físico será a ella semejante. Dadle con las carnes de cadáveres las vibraciones densas de la energía animal que las anima, y que aprisionan vuestros cuerpos más sutiles, dadle así las segregaciones venenosas vertidas en la sangre del animal sacrificado, que envenenan vuestro cuerpo denso, haciendo de él morada fácil de los gérmenes que pululan a vuestro alrededor. No mataréis ni bestia ni hombre, ni aun el alimento que pasa por vuestra boca, porque matando el alimento no obtenéis de él vida sino muerte, y contraéis así una deuda, que habréis de pagar en cumplimiento de la Ley con el Reino Animal, que es hermano del vuestro. Así, habréis de derramar la sangre humana en guerras y luchas fratricidas, así como derramáis su sangre en vuestros mataderos. Cuando se agite en vosotros la gula de la carne, recordad las cabezas decapitadas con desorbitados ojos, de los cadáveres cuya carne se pudre en vuestro estómago. Recordad los ríos de sangre que se coagulan en los mataderos, brotando de cadáveres colgados en hileras. Ved tras la agradable apariencia de la mesa sibarita, la presentación disimulada de vísceras y cadáveres mutilados. Recordad las toxinas vertidas en su sangre. Recordad los millones de gusanos microscópicos que se agitan en la carne que coméis, despidiendo el olor hediondo y putrefacto de la muerte, disimulado con especias. Pensad en el terror y sufrimiento de vuestros pequeños hermanos, al ser sacrificados por quien debiera ser su hermano y no lo es. Recordad todo esto, recordadlo siempre, o dadle a vuestra naturaleza el alimento puro de la Madre Tierra, el que las lluvias riegan y el Sol sazona. Dadle a vuestro cuerpo denso del generoso fruto que brota de la tierra, y nutridlo así con la energía pura que le dará vida. Dadle el alimento no quemado por el fuego o mezclado por el hombre, porque lo que es simple y natural es lo mejor. Y sed frugales al comer, para que lo denso no aprisione lo sutil y no toméis vuestros alimentos cuando os conturben malos pensamientos y bajas emociones, porque así envenenáis vuestro alimento y vuestro cuerpo. Y comed muy despacio, como una oración, respirando con lentitud y profundidad, para que toda la esencia del alimento pase a vuestro cuerpo. Absorved la vitalidad del agua, que es fuente de vida y purifica vuestro cuerpo. Respirad con plenitud la energía oculta del aire de los campos, emanada del Sol para todas las criaturas de la Tierra, porque no solo del alimento denso se alimenta el hombre, sino también de la energía más sutil y pura del agua, del aire y de los rayos del Sol. Renovad así vuestra naturaleza, entonces vuestro cuerpo denso será un templo hecho de oro noble, una morada limpia y pura digna del Dios que en vosotros mora. III) Conservación: Vida Natural Mantened activo vuestro cuerpo, así, la Energía Vital interna fluirá libremente, canalizándose a través de los Centros de Energía del Cuerpo Denso y del Etérico, por todo el organismo. Mantened la columna vertical en todo el momento del día, para que la energía del aire y de la tierra fluya a través de ella, y vuestro estado de ánimo tenderá a la Armonía con el estado corporal. Y recordad que vuestro cuerpo es nacido de la Madre Tierra, así como vuestro espíritu es nacido del Padre Creador. Vivid entonces en el seno de vuestra Madre, siguiendo en vuestra vida las leyes de la Madre Naturaleza, y ella cuidará de vosotros, y no conoceréis enfermedades, y estaréis sobre el Buen Camino en la Evolución Física. Habrá entonces equilibrio en vuestro Plano Denso, y una base firme para el trabajo del Espíritu. Comentarios de la enseñanza: Evolución Física Ayuno La medicina natural contra las enfermedades es el ayuno. El animal se abstiene de alimentos cuando se siente enfermo, y la Fuerza Vital de la naturaleza le devuelve la salud; al ayunar se le permite a la naturaleza, obrar en el cuerpo Físico y ella se encarga de restablecer la Armonía y el equilibrio orgánico. En el Ayuno son más débiles los lazos que atan el Espíritu al Cuerpo Denso, por lo que es propicio el estado para entregarse a la Oración y la Meditación. Abstenciones Al ingerir alcohol se destruyen miles de células cerebrales que jamás se recuperan, con daño irreversible en el cerebro físico. Esta influencia perniciosa se extiende aún a los factores genéticos de la persona, generando el pesado Karma de las enfermedades hereditarias. Las emanaciones desagradables del tabaco, son más notorias en el Plano Astral, y sus vibraciones densas entorpecen la sensibilidad de la persona y su sano juicio, haciéndole perder el sentido de lo correcto y lo digno, cuando lo esclaviza y subyuga su voluntad en la necesidad del vicio. Existen ciertas disciplinas físicas que permiten transmutar la energía sexual, dirigiéndola hacia el Plexo Solar como reserva, o sublimándola hacia el cerebro, para trabajos de tipo intelectual, emocional o espiritual. Alimentación En el Plano Denso, entre las muchas toxinas de la carne se encuentran el Escatol y el Indol, venenos causantes entre otros, de la fatiga física en el cuerpo humano; también hay un alto porcentaje de albúmina y ácido úrico, que propicia el desarrollo de diversas enfermedades infecciosas. Todas las carnes, aún la de pescado, pueden portar parásitos que se desarrollan en el sistema digestivo y en las fibras musculares. En mundos más adelantados que el nuestro, la alimentación es en base de extractos de frutas y vegetales, como en MORLEN (Ganímedes), y aún más simplificada en mundos evolucionados como APU, en donde la alimentación es a base de extractos minerales. Siguiendo aún más alto en la escala evolutiva, encontraremos mundos en donde la asimilación de la energía es directa, a través de la respiración y de la piel (Osmosis). Aquí en la Tierra existen todos los grados de la escala: desde el antropófago salvaje que devora carne humana, hasta el hombre evolucionado que ya no ingiere alimentos. Naturismo EL PRANA nutre al cuerpo físico a través del Doble Etérico, que es lo que lo absorbe y distribuye por medio de los Chakras y Centros de Energía, en conexión con las glándulas endócrinas del cuerpo físico. Resulta incongruente que el hombre pretenda hablar de amor y espiritualidad, cuando aún continúa asesinando a su hermano inferior, para devorar su carne. Aquellos que dicen ser incapaces de matar a un animal, pero no tienen ningún reparo ni remordimiento en comer su carne, asumen la actitud más cómoda, y son más culpables ante los ojos de la Ley. A medida que el hombre evoluciona, su alimentación se irá haciendo cada vez más pura; y su cuerpo cada vez más bello y sutil, como armonioso instrumento del espíritu perfecto. Así el hombre que empieza a despertar su conciencia espiritual, dejará de matar a su hermano para devorar su carne, y preferirá un régimen de alimentación vegetariano.
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